La gala del Beverly Hilton mide la intersección entre Hollywood y el streaming. Algo está pasando en el aire de Beverly Hilton esta noche que. . .
La gala del Beverly Hilton mide la intersección de Hollywood y el streaming. Esta noche pasa algo en el Beverly Hilton que. . .
Hay algo en el aire del Beverly Hilton esta noche que se siente diferente. Los Globos de Oro, en su 83 edición, han dejado por fin de pedir perdón por su pasado y han empezado a dictar el futuro. No se trata sólo del habitual desfile de diamantes y cámaras. Hoy, 11 de enero, la industria no sólo busca estatuillas, busca confirmar si la nueva orden de la Academia de Periodistas del Espectáculo tiene fuerza para mover la aguja hacia el Oscar. Nikki Glaser ha vuelto al escenario como una apuesta segura por el caos controlado. Su regreso garantiza que la ceremonia mantendrá la chispa ácida que hizo de los Globos la «hermana rebelde» de los premios, pero sin los tropiezos éticos que estuvieron a punto de hundirla hace unos años. La batalla es un choque de Titanes con texturas muy diferentes en pantalla. Por un lado, una batalla tras otra llega con el pecho inflado como la gran favorita en las categorías de drama. Es el tipo de película que Hollywood adora, especialmente cuando Leonardo DiCaprio hace una interpretación que evoca inmediatamente la victoria. Sin embargo, no lo tiene fácil. Timothée Chamalet, en Marty Supreme, ha generado un ruido crítico que podría arruinar la noche a los veteranos, mientras que Frankenstein, de Guillermo del Toro, y La sensibilidad de Chloé Zhao con Hamnet acechan desde los laterales. Lo que realmente se juega hoy es la supervivencia del estudio tradicional frente al imperio del algoritmo. Apple TV + y Netflix no han venido a participar, han venido a destruir. Con la segunda temporada de Severance y el fenómeno de The White Lotus dominando la conversación televisiva, las cadenas convencionales parecen aferrarse a joyas como The Pitt para demostrar que el formato procedimental aún tiene pulso y elegancia. La noche también tiene espacio para la nostalgia con sentido. Helen Mirren, al recibir el premio Cecil B. DeMille, y Sarah Jessica Parker, con el Carol Burnett, son el recordatorio de que, aunque cambien las plataformas, el carisma sigue siendo la moneda de cambio en esta ciudad. Y en un giro que nadie habría imaginado hace una década, la inclusión de la categoría de Mejor Podcast oficializa lo que ya sabíamos: el entretenimiento no sólo se ve, se escucha en cualquier parte. Si los Globos de Oro consiguen mantener el equilibrio entre el brillo de las estrellas y la seriedad de sus veredictos, marzo podría estar ya sentenciado. Pero en Beverly Hills, como bien sabe Glaser, la noche siempre es joven y los sobres suelen guardar sorpresas que nadie vio venir. Entre las películas con múltiples menciones están: Frankenstein, de Guillermo del Toro.. Hamnet, de Chloé Zhao.. Una batalla tras otra, dirigida por Paul Thomas Anderson. . Sinders de Ryan Coogler.. Valor sentimental (Sentimental Value) de Joachim Trier.. En televisión destacan producciones como Andor, Slow Horses, Separación (Severance) y The Pitt. Durante la ceremonia, la actriz Sarah Jessica Parker recibió un reconocimiento especial de manos de su marido, Matthew Broderick.
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