Muere Pedro Ribas, traductor de Kant y excelente conocedor de Miguel de Unamuno

La muerte del catedrático de Filosofía, de 86 años, deja un legado vinculado al renacimiento del pensamiento filosófico español.

  

El médico humanista Andrés Laguna ha escrito que tenemos la obligación de llegar al «final de la vida en plenitud», a «la línea que no se propone» si vivimos «cauta, sobria y templadamente». Pues, efectivamente, el profesor, compañero y ejemplo de convivencia que ha sido Pedro Ribas cumplió sus días el pasado viernes, 9 de enero, y lo ha hecho con la garantía de haber vivido según las reglas de ese sabio doctor. Más informaciónColoquemos a la persona en el primer lugar de la lista de preocupaciones. Por tanto, el humanismo Nacido en la isla de Ibiza, hijo del Mediterráneo, cuyas aguas han bañado culturas milenarias en las que el propio mar se alimentaba de los ríos que cruzaban Europa, ha sido un hombre universal que ha muerto justo cuando se conmemora el quinto centenario del centenario de la fundación del conocido como «Derecho de Gentes». Pedro ha sido un ejemplo de este estilo, que el jurista de origen brasileño Antonio Cançado Trindade asoció al concepto de razón recta, es decir, aquella que se constituye sobre los principios de justicia, buena fe y benevolencia. Fue alumno del dominico e historiador Guillermo Fraile, con quien comenzó a conocer la historia de la filosofía española, a pesar de que su concepción del fraile era desde una perspectiva muy conservadora. Se formó en la Universidad Pontificia de Salamanca y luego en la Universidad Complutense de Madrid. Ha formado parte del grupo conocido como «jóvenes filósofos»: es decir, los nacidos a finales de los años cuarenta, algunos de los cuales se incorporaron a la recién fundada Universidad Autónoma de Madrid, en el cambio de los años sesenta a los setenta, a los que se unió el profesor Carlos París, primer director del Departamento de Filosofía. Años de franquismo e inicio de la transformación a la España democrática, con los avatares sufridos entre grupos y tendencias que se proyectaban sobre todos los órdenes de la vida, de la ciencia y la filosofía, de las relaciones económicas y sociales para revestir los discursos de legitimación que regirían la convivencia nacional e internacional. Miembro de una familia muy numerosa (once hermanos), Ribas compartió, en los años sesenta, estancias en Alemania con otros emigrantes españoles y eso formó en Pedro una conciencia social a favor de la clase obrera, que perduró en él toda su vida. Estas estancias marcarían también su vida personal: allí conoció a Ortrun, que ha sido su esposa y apoyo de por vida, y adquirió el conocimiento de la vida y la lengua alemanas, que le formaron como mediador entre ambas culturas. Etapas posteriores en la Universidad de Berlín completarían su formación académica. Profesor ya en la Universidad Autónoma de Madrid en 1968, se incorporó a la línea iniciada por Carlos París de renovación de la filosofía en diálogo con la ciencia, la educación y la vida política y social. Junto con el profesor Diego Nez, ambos trabajaron en el estudio de las costumbres españolas más olvidadas, creando un área de estudio distinta para los estudiantes de Licenciatura, así como una rama de investigación que se desarrolló rápidamente y ha seguido siendo relevante hasta el presente. Sería expulsado («No renovó su contrato», expresado en lenguaje administrativo) y no pudo reincorporarse hasta 1977. Desde entonces y hasta su jubilación en 2006, ya como catedrático, su vida ha transcurrido como profesor de esta universidad dejando un inmejorable recuerdo de amistad, compromiso y lealtad. Tres han sido las líneas maestras de su labor como investigador: El traductor de Kant, cuya Crítica de la Razón Puraviana en español en 1978 y desde entonces se convirtió en la referencia de los lectores españoles del autor que nos identificamos con la Ilustración. De ahí a las realizadas en los últimos años y dedicadas a Herder. Pruebo el origen del lenguaje (2022), Dios. Algunas conversaciones sobre el sistema Espinosa (2024), Una metacrítica de la Crítica de la razón pura (2025). Gran estudioso de los movimientos sociales, Pedro Ribas ha dedicado una parte importante de su investigación a la recepción de Marx y el marxismo en España. Esta vertiente de la historia del pensamiento español se ha nutrido de proyectos de investigación de los que han visto la luz varias decenas de publicaciones. Basta aquí la cita de estos dos títulos, el más reciente: «¿Refutó Marx el trato con la moral y la justicia en su análisis del capitalismo»? (Azafea, 2023), y probablemente la primera sea Aproximación a la historia del marxismo español (1990). Por último, Pedro Ribas es una autoridad reconocida internacionalmente por su trabajo sobre Miguel de Unamuno, el autor, que fue seguramente de las directrices establecidas en los párrafos anteriores: la dimensión social de la obra del «vasco universal» y su vinculación con autores alemanes. Sus libros Para leer a Unamuno (2016), Filosofía, política y literatura en Unamuno (2017) y Cartas de Alemania (2022), editado con Fernando Hermida, junto a otros textos similares y un buen número de artículos, forman parte, por derecho propio, de la literatura sobre quien fue considerado «intelectual moderno». Pedro no olvidó la filosofía cultivada en América como marco común de un pensamiento iberoamericano, de la mano del propio Unamuno que tantos corresponsales tuvo al otro lado del Atlántico, o del exiliado Adolfo Sánchez Vázquez, tan cercano al departamento de la propia UAM, o del peruano José Carlos Mariátegui. Pedro Ribas deja esta obra, fruto de un enorme esfuerzo, continuado hasta los últimos días y nos da, como ejemplo, una forma de vida de la universidad, con la voluntad de un profesor responsable, respetuoso con los alumnos y siempre dispuesto al diálogo. Como decía el catedrático de la UNAM, Ambrosio Velasco, en el post que recordaba al profesor Pedro Ribas: «Libre de cadenas corporales, como dice Ser Juana, su espíritu y su obra perduran con nosotros». José Luis Mora García es profesor emérito de la Universidad Autónoma de Madrid.

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Si vivimos «cauta, sobria y templadamente», el médico humanista Andrés Laguna ha escrito que tenemos la obligación de llegar al «final de la vida en plenitud», a «la línea que no se propone» en plenitud. En efecto, Pedro Ribas, el profesor, compañero y ejemplo de convivencia, recibió sus días el pasado viernes 9 de enero, con la seguridad de haber vivido conforme a las leyes de aquel sabio doctor. Seguir leyendo

 

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