Tàpies pintó cruces hasta el final, pero no son cristianas, sino la T de Teresa, el gran amor del artista

La exposición sobre los últimos diez años de producción del creador catalán en la Fundación Bancaja de Valencia incluye cinco obras nunca expuestas del creador catalán.

  

Antoni Tàpies (1923-2012) pintó y dibujó infinitas cruces, que no tenían la simbología cristiana que suele asociarse en Occidente, sino que representan encrucijadas vitales, caminos, o literalmente la letra T del nombre inicial de Teresa Barba, su «gran amor», su compañera de viaje durante toda su vida. Así lo recordó este jueves Fernando Castro Flores en la presentación de la exposición Tàpies. Entre las 22 que componen la selección, todas ellas procedentes de la colección de la familia del creador catalán, a excepción de un enorme lienzo, que es propiedad del centro, la última década exhibe hasta cinco obras que nunca estuvieron expuestas. En muchas de ellas vuelven a aparecer las tas o cruces que ya motivaron el título de la muestra en la Fundación Tàpies 2018, T de Teresa. Hasta el final de su vida, el creador siguió combinando algunas de sus constantes con nuevas ideas que se reflejaron en el enorme lienzo de este creador difícil de clasificar. Una perspectiva de la exposición en la Fundación Bancaja, . FONDO BANCAJA no era informalista, no era abstracto, no era minimalista, no era conceptual, no era realista, no era potente, pero era todo a la vez. Castro Flores eligió lo que dijo el pintor Antonio López, «Su obra es la realidad», si tuviera que elegir una definición. Según Tàpies, el artista de referencia fue el poeta San Juan de la Cruz y su camino de despojamiento absoluto que comparte con la filosofía zen en su visita a El Escorial, donde el comisario de la exposición ha recordado que puede verse hasta el 30 de agosto. El artista no se limitó a hacer una síntesis de su obra sino que «asumió riesgos» y realizó obras «bastante radicales y duras», pero los conceptos y formas que dieron lugar a su singular y reconocida personalidad artística siguieron presentes en el trabajo realizado en sus últimos años de vida. Tanto Castro Flores como Toni Tàpies, hijo del creador, lo han dado a conocer. «Las preocupaciones de mi padre eran temas muy universales, como la paz en el mundo, la democracia, los dramas de la guerra, el hambre, y todo eso, desgraciadamente, son temas de radicales hoy en día». «Se pregunta por la existencia, por el sujeto, por el objeto, por la información, por lo catastrófico y trágico de nuestra existencia», dijo el comisario, pero también hay esperanza en su obra, en la que ve «la meditación oriental» y «la búsqueda de un vacío que genere cierta plenitud». La obra «Boques» de 2011, en la muestra. Ana Escobar (EFE) Las cinco obras inéditas se presentan en una sala totalmente pintada y con luz tenue con el objetivo de crear un espacio de reflexión y ayudar al espectador con todo lo que se puede encontrar en las obras que no están de la misma manera que se pueden ver. Abre la obra a = a, de 2. 32 por 4 metros y perteneciente a la Fundación Bancaja, a la que acompañan otras piezas de gran tamaño en las que se mezclan diferentes símbolos como las cruces, partes del cuerpo humano y objetos diversos, como escobas, puertas o ventanas fuera de quicio, periódicos arrugados, pinceles, baldosas de pintura y chaquetas.

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Antoni Tàpies (1923-2012) pintó y dibujó infinitas cruces, que no tenían el simbolismo cristiano tradicional y se representaban como encrucijadas vitales, caminos, o literalmente la letra T de Teresa Barba, su «gran amor», su compañera de viaje durante toda su vida. Recordó a Fernando Castro Flores este jueves en la presentación de la exposición Tàpies. Entre las 22 que componen la selección, todas ellas procedentes de la colección de la familia del creador catalán, a excepción de un enorme lienzo, que es propiedad del centro, la última década exhibe hasta cinco obras que nunca estuvieron expuestas. Seguir leyendo

 

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