Tras una actuación decepcionante y de poco honor, Mario Vilau, gravemente herido, y Pedro Luis, sin suerte, el torero salmantino cortaron una oreja de cada toro.
Bulliciosa podría ser sinónimo de plaza de toros, alborotadora, triunfalista y, sobre todo, moderna. Así es, la Puerta Grande del manejador salmantino Julio Norte ha sido un fiel reflejo del toreo actual, que consiste en dar muchas mutilaciones, todas ellas aceleradas, con poco orden y concierto, el más ventajista, y que tanto parece divertir al público que acude a las plazas. Bulliciosa también podría asociarse a superficie porque habría que cuestionarse cuántas escenas de la actuación del joven Norte se han dejado a la vista. Es decir, si esa Puerta Grande ha pasado o no por la estación de las Ventas. Pero bueno, consta que este torero tiene madera, oficio, valor, y ganas de llegar a ser alguien vestido de luces, es decir, que le adornan cualidades básicas y admirables que sólo tienen unos pocos aspirantes a la gloria. Hoy se presentó en Las Ventes y vino como tiene que llegar una boquilla: dispuesto a comerse la plaza. Recibió a sus dos toros con largas cambiadas de rodillas en el tercio, lanceó con gracia a la verónica, participó en quites, y tomó la muleta con visible decisión. Le costó calar las protestas ante el escasísimo trapío de su primer toro, una auténtica sardina, pero lo hizo con estatuarios iniciales y una faena solvente, no siempre acompañada de la colocación más ortodoxa. Tras un arrimón final y una estocada baja recibió una injusta oreja que no merecía. El picador Alberto Sandoval se puso en el primer tercio del último toro, que acudió rápidamente al caballo, pero no toreó. Llevó a Julio del Norte al público y se encontró con el animal más codicioso de la tarde, de gran movilidad, lo que le permitió dar muchos pases en una faena larga sobre la mano derecha porque en el único lado con la mano izquierda sufrió una tremenda volandera sin más consecuencias que una costura de aupa contra el suelo. Al torero le preocupaba más su conexión con el público que la honestidad de sus mutis, bien es verdad, sin embargo, que las libidos vibraban con la entrega, el punterazo y la decisión de Norte. Allí salió a hombros hacia la calle de Alcalá y ojalá le sirviera para su futuro. Mario Vilau da la vuelta al rudo con la oreja de su primera chica. Alfredo Arévalo (Imagen cedida por Plaza 1) Por su parte, Mario Vilau, catalán de nacimiento, acabó en la enfermería con una grave cornada en el muslo izquierdo tras dejar una buena impresión en su primero, un toro tan noble como suave, sin casta ni carácter, con el que mostró solvencia y buen concepto. Dibujó naturales largos y profundos y reveló sentido ligazón, aunque la floja condición del toro impidió que la emoción reluciera. Marchó un merecido trofeo y mató muy bien una gran estocada. Nada pudo hacer ante el larguísimo quinto que le dejó el recuerdo de una cornada cuando lo citó con la mano izquierda y el toro lo levantó al ponerle el pitón en el muslo. Delante de la puerta toril, ambos estaban de rodillas, señal de su buen humor. Y el peruano Pedro Luis tiene motivos para estar enfadado. Su lote fue el más triste del festejo, bonito y muy triste el primero, y aburrido el cuarto. Mostró buenas maneras con el engaño, es elegante, un poco frío, quizá, y no acaba de dejar la buena impresión que debía. Le faltó mando y, sobre todo, mató a su segundo toro tras un lío interminable. No entiende cómo nadie en el callejón le dijo que acabara de una vez. Oyó dos avisos, lo cual es un fuerte correctivo, motivo más que suficiente para enfadarse. Ymbro Fuente Noel, desigual de presentación -los tres primeros, impropios de este lugar-, manso a excepción del segundo, blando, suave y noble. Destacó el sexto, codicioso en el muletón. Pedro Luis: estocada despañada (silencio), pinhazo _ ademos _ tres pinhazos _ 2º aviso _ y un despuelo (silencio). Mario Vilau: gran estocada (oreja), estocada trasera y tenido (ovación). Fue cogido por el quinto y, según el parte médico, sufrió una herida en el tercio superior del muslo izquierdo, con una trayectoria ascendente de 15 cm que resulta en lesión del músculo sartorio y contusióne de la arteria femoral. Prueba grave. Julio Norte: estocada baja, estocada buena. Salió a hombros por la Puerta Grande. 19 de mayo. Clavado. Décima celebración de la Feria de San Isidro. Casi lleno (20, 881 espectadores, según la empresa)
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Bulliciosa podría ser sinónimo de plaza de toros, alborotadora, triunfalista y, sobre todo, moderna. Así, la actuación de Julio Norte en la Puerta Grande del manejador salmantino ha sido un fiel reflejo del toreo actual, que consiste en realizar numerosas mutilaciones, todas ellas aceleradas, con escasa coordinación, de lo más ventajista, y que tanto parece divertir al público que hasta allí se desplaza. Seguir leyendo Fuente Ymbro / Pedro Luis, Vilau, Nino Novillo de Fuente Ymbro, desigual de presentación -los tres primeros, impropios de esta plaza-, manso salvo el segundo, suave, soez y noble. Hizo un punto sobre el sexto, codicioso en la camioneta. Pedro Luis: stocada despayeda (silencio), pinhazo _ ademos _ tres pinhazos _ segundo aviso _ y un despuelo (silencio), Gran estocada (oreja), estocada trasera (ovación), y tenido (ovación) de Mario Vilau. Fue cogido por el quinto y, según el parte médico, sufrió una herida en el tercio superior del muslo izquierdo, con una trayectoria ascendente de 15 cm que resulta en daño al músculo sartorio y contusione la arteria femoral. Prueba grave. Julio Norte: estocada baja, estocada buena. Salió a hombros por la Puerta Grande. 19 de mayo. Clavado. Décima celebración de la Feria de San Isidro. Casi lleno (20, 881 espectadores, según la empresa).
