La cantante utilizó un solo piano para regalar a 400 fans del Escenario Dial su disco «más personal».
Malú nunca se había sentido tan cómoda en el escenario como la noche del miércoles en la sala Galileo Galilei de Madrid. En la primera presentación en directo de su último disco, QUINCE, en el Escenario Dial -un ciclo de conciertos íntimos organizado por Cadena Dial-, la madriwoodense hizo lo que mejor sabe hacer: cantar con el corazón. Sin embargo, a diferencia de las siete noches de sold out en Las Ventes el pasado marzo, la intimidad de la sala y la cercanía con el público convirtieron el espectáculo en una terapia de grupo más que en un concierto. Desde su entrada al escenario, María Lucía Sánchez, Malu, lució su mejor sonrisa. La complicidad con Rubén García, el pianista que ha acompañado las siete canciones que han presentado en directo, era palpable. Músicos, amigos y confidentes han definido la relación entre ambos. De ahí que desde la primera canción, Por si acaso, la sintonía fuera evidente. Para el intérprete, con 28 años de carrera, la mejor manera de presentar los temas de esta noche era con un piano al lado, «tal y como se gestaron las canciones», ha revelado. En este consuelo, la cantante ha afirmado que el álbum «de la liberación» es su decimoquinto álbum, por nombre. La producción lanzada el 15 de mayo, ha asegurado, le sirvió para quitarse máscaras y caras, para «hacer música sin los complejos de cómo tendría que sonar para ser actual, y hacer el disco que me pedía el cuerpo, que sentía y que necesitaba». Por eso, cuando se presentó esta noche ante los 400 asistentes al concierto, Malú tenía la impresión de que se había alegrado por completo: «Antes tenía más miedo e inseguridad que placer. Ahora disfruto con los temas que hacemos, es la primera vez en mi vida que realmente me da igual y disfruto con lo que hago». Malú, durante el acto de Cadena Dial. Elena Buenvista Esa frase se ha sentido cuando ha tocado Aquí, el cuarto tema del disco, y una de las canciones más sentidas de la noche. En ella, la cantante habla de sentirse como en casa, «como pez en el agua» ante los fans que han curado la posibilidad de presenciar este espectáculo. Este formato de conciertos gratuitos requiere que los oyentes de Cadena Dial se reúnan para una entrada. En este caso, ha tenido que contar qué canción de Malú «les ha llegado al alma» y entregarse a la suerte. El grueso de los asistentes ha coreado canciones nuevas que no tienen ni una semana de haberse estrenado. Su participación se ha reducido a comprar una entrada para ver al cantante. Como un concierto que «fluía con ganas de tocar» por parte de Malú, los presentes han sido partícipes de preguntas de la cantante al público, e incluso la intérprete ha recibido una felicitación muy sentida por parte de una fan: «Conecto mucho con tus canciones, cuando has explicado las máscaras, me ha encantado. Para ser feliz y conocernos, hay que quitarse esas máscaras». Como parte de la sesión de terapia, Malú ha pasado por «tocar de fondo», con Rota, un tema que narra momentos de tensión, estrés e incertidumbre, para coronar la noche con Primer amor. Una canción que, según ha reconocido, está dedicada a sí misma. La fuerza de su interpretación y las ganas de esta sobre el escenario han hecho que la mayoría de los asistentes se pararan de su silla para masticar el tema. Con esta fuerza y el acompañamiento de los suyos, se ha despedido con la promesa de volver a los escenarios en una nueva gira a principios de verano.
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Malú nunca se había sentido tan a gusto actuando en la sala Galileo Galilei de Madrid la noche del miércoles. La madriwoodense hizo lo que mejor sabe hacer en la primera actuación en directo de su disco más reciente, QUINCE, en el Escenario Dial, una serie de conciertos íntimos organizados por Cadena Dial: cantar con el corazón. La intimidad del recinto y la cercanía del público hicieron del espectáculo una terapia de grupo más que un concierto, a diferencia de las siete noches de sold out en Las Ventes el pasado mes de marzo. Seguir leyendo
