El Gobierno lanza el sello ‘España. Cultura viva’ para reforzar la exportación mundial de las artes

En la presentación de la estrategia de acción exterior en el sector creativo para 2026-2028, el Presidente Ejecutivo Pedro Sánchez afirma la fuerza del talento frente al conflicto.

  

Las artes saben escenificar. Por si acaso, una pantalla colosal destacaba, en mayúsculas: «La fuerza de la cultura». Pero el mensaje ya estaba claro con sólo mirar alrededor. Pleno centro de Madrid, una gran sala de techos altos, decenas de rostros conocidos en las butacas. Incluido el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cuyo discurso cerraba, hoy en el Instituto Cervantes, la presentación del Plan Nacional de Acción Cultural Exterior 2026-2028, la estrategia para impulsar los sectores creativos españoles en el mundo. También estuvieron al frente del «ambicioso pero realizable» Ministerio de Asuntos Exteriores, José Manuel Albaras, y de Cultura, Ernest Urtasun, dos de los seis ministerios implicados en este proyecto. Se celebró una degustación en el escenario: sonaron música, gastronomía, videojuegos, monumentos, arte, danza, cómic y gastronomía. Pero el documento incluye cientos de actividades de todo tipo. Justo lo que intenta resumir su novedad estrella: el sello español. Una cultura viva, un «sello de excelencia» cuyo logotipo evoca un sol con muchos rayos. A lo largo de 125 páginas, el plan cita más acciones, como mejorar la coordinación pública o crear una certificación que convierta a creadores, instituciones u obras de cierto valor en banderas del país. Los grandes embajadores de España son los que crean cultura, como Rosalía o los Javis, recientes exvicepremiados a la mejor dirección en Cannes por El baile negro», ha señalado Albaras, ] El documento enumera más nombres, como Almodóvar, Mallo, Zambrano o Lorca, alumbra acontecimientos, como el año dual España-India o la XXX Cumbre Iberoamericana que Madrid acogerá en noviembre, exhibe cifras récord, como los 770, 000 empleados en 2024 o que a las artes les corresponde hasta una cuarta parte de la mayor afluencia de turistas de la historia, y repite palabras como multilateralismo, diplomacia, convivencia, desarrollo o cooperación. Aunque quizá todo se resuma en la expresión que el pensador Joseph Nye acuñó hace tres décadas y el plan rescata: «poder blando». La mejor cultura suele estar llena de contradicciones. Y era imposible no ver una en el propio acto: promocionar el esplendor de la marca España en el exterior, justo cuando atraviesa uno de sus peores momentos internos, entre los múltiples escándalos judiciales que afectan al PSOE, el principal partido del Gobierno. El director del Cervantes, Luis García Montero, dio su opinión: «Hay una élite millonaria que está utilizando a sus títeres para manchar la imagen de España». Pero no se dijo mucho más al respecto. Tampoco se pudieron plantear ésta y otras cuestiones: la comparecencia no admitía preguntas. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albaras, y el de Cultura, Ernest Urtasun, a su llegada a la presentación. Jaime VillanuevaEn su intervención, Sánchez asumió así representar al cuarto país por influencia artística, por detrás de Italia, Francia y Japón, según el Global Soft Power Index 2026. Los datos se refieren al apartado «Cultura y Patrimonio» del informe: en la clasificación general, liderada por EE. UU. , España baja al puesto 12. En cualquier caso, el presidente destacó otra clave: «En un mundo en el que algunos apelan a la cultura de la fuerza, de la guerra, nosotros elegimos un camino alternativo, la fuerza de la cultura». O, en palabras de Urtasun, «en este momento, España tiene algo que decir al mundo». Sánchez señaló también una de las áreas en las que el Gobierno ha detectado un mayor margen de crecimiento: «Durante demasiado tiempo nos hemos conformado con exportar talento en lugar de construir una verdadera potencia cultural. Ese es el reto de este plan». El propio informe reconoce: «La posición de liderazgo mundial [. . . ] no se traduce en la rentabilidad económica de sus exportaciones». Lo cierto es que la recaudación en el extranjero ha crecido en los últimos años, pero representa el 0, 5% del PIB. 6% de las exportaciones totales, en el séptimo lugar de la UE, muy por detrás del 1. 8% en Francia o el 2. 7% de Italia. Y esa cifra incluye la joyería, uno de los videojuegos más populares detrás de los audiovisuales o los videojuegos. El saldo neto sitúa a España como un país importador de cultura, y el plan para el próximo bienio lo sitúa entre sus prioridades. «Se pretende diseñar una identidad o marca de la cultura española que se asocie internacionalmente con la idea de calidad, excelencia, autenticidad, originalidad, diversidad y riqueza», se lee en el informe, sobre España. Cultura viva. El proyecto promete «consolidar el crecimiento» de disciplinas como la literatura, el cómic, la música o el audiovisual, y «potenciar todas aquellas de proyección internacional, como la danza o el videojuego». «También se promoverán acuerdos comerciales con las grandes empresas y compañías de la cultura de referencia para cada ámbito con el fin de incrementar la inversión en bienes y servicios culturales españoles, así como su difusión exterior». La diplomacia cultural o el desarrollo económico del sector -a menudo muy precario- forman otros ejes del plan. Sánchez repitió como en otras ocasiones que por cada euro invertido en cultura el retorno para la economía es de 1. 75 euros. Dijo que «uno de los mayores éxitos de nuestra política exterior es que no inspiramos miedo, sino respeto, que inspiramos, sin más». Hoy mucha gente fuera de nuestro país ve en nosotros una forma abierta de estar en el mundo». El español se habla cada vez más en sentido literal. «Es oficial en más de 20 países y se aprende en 111 como lengua extranjera. [. . . ] Hay unos 520 millones de hablantes nativos en el mundo (la tercera lengua por demografía de nativos tras el mandarín y el indi)», resume el documento. Y promete reforzarlo con el lanzamiento en RTVE de un nuevo canal cultural en septiembre y la gran aventura del español, un recorrido divulgativo por la historia de la lengua, presentado por Iñaki Gabilondo. Javier Ambrossi y Javier Calvo el pasado sábado, con el premio a la mejor dirección del festival de Cannes por ‘ La Bola Negra’. Marko Djurica (REUTERS), entre los próximos hitos, también figura la apertura de una nueva sede del Cervantes en Seúl, que enlaza con Corea del Sur, otro estado con un claro impulso cultural, o la celebración de los 250 años de la creación de Estados Unidos, que sitúa el patrimonio subacuático en el centro de la relación entre ambos países, entre otros aspectos. Quizá incluso la cultura ponga de acuerdo por una vez a Donald Trump y Sánchez, que últimamente discrepan mucho más que coinciden. Más adelante, para 2027, el plan destaca la Exposición Internacional de Belgrado, el centenario de la Generación del 27 o el Año Goya, en 2028, dos siglos después de la muerte del pintor. «No retrató sólo la España de su tiempo, sino conflictos que continúan. La tensión entre razón y extremismo, entre libertad y autoritarismo. Y encarnó una de las grandes paradojas de nuestra historia: un país capaz de producir genios universales, que demasiadas veces no hemos sabido proteger, ni siquiera reconocer. Goya murió exiliado en Burdeos, lejos de la tierra que había pintado mejor que nadie», dijo Sánchez. Mucho menos habrá que esperar para otro hito del plan, El mapamundi de la música en español, previsto para el 21 de junio. El informe se cita en el apartado Música española, más universal que nunca, en el que se recuerda el triunfo del sector cultural que más ha crecido desde la pandemia y la creación de herramientas como la Oficina para la Exportación de la Música o la plataforma digital Sonidos de España, que pretende recabar información «de los principales actores implicados en la internacionalización». Al final, hubo de todo. Aunque no todo. En el mapa de zonas de interés del plan faltan Chile o Perú, y casi por completo África. Y de la Inteligencia Artificial se citan sobre todo oportunidades, más que amenazas. El evento defendió el poder económico de la cultura, que supone hasta un 2. 3% del valor añadido bruto y aporta más que la industria textil, farmacéutica o química. Sin embargo, no se explicó por qué en los presupuestos generales del Estado nunca supera el 0. 3% de los gastos. Se destacó el nacimiento de miles de empresas, sin especificar que la inmensa mayoría de lo que las estadísticas llaman empresa es un autónomo, casi siempre intermitente. «La cultura no la crean las instituciones, sino las personas», dijo García Montero. El plan contiene también cifras inéditas de participación y asistencia, como 47. 6% que en el último año acudió a museos, galerías o exposiciones. Pero los teatros y salas de cine han ido perdiendo público y funciones. Y, sobre todo, a menos jóvenes, el nivel de estudios, el tamaño del lugar de residencia o los ingresos casi siempre están menos implicados con las artes. Tanto es así que algunos hablan de «exclusión cultural». Persisten, pues, algunas sombras. Aunque el plan opta por centrarse en las muchas luces. dice Sánchez: «Cada sábado intento aportar mi granito de arena de recomendaciones culturales a alguna red social. Podría pasarme años haciéndolo. Pero hoy mi recomendación es sencilla: España». En los asientos hubo aplausos. Ahora depende del plan que se aplauda en el resto del mundo.

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Las artes saben escenificar. Por si acaso, una pantalla gigantesca destacaba, en mayúsculas, «La fuerza de la cultura». Pero el mensaje ya estaba claro solo con mirar alrededor. Pleno centro de Madrid, una gran sala de techos altos, decenas de caras conocidas en los asientos. Incluido el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cuyo discurso cerraba, hoy en el Instituto Cervantes, la presentación del Plan Nacional de Acción Cultural en el Exterior 2026-2028, la estrategia para impulsar los sectores creativos españoles en el mundo. También estaban al frente de «ambiciosos pero realizables» Asuntos Exteriores, José Manuel Albaras, y Cultura, Ernest Urtasun, dos de los seis ministerios implicados en este proyecto. En el escenario se ofreció una degustación: se escuchó cine, videojuegos, monumentos, arte, danza, cómic, gastronomía, música. Pero el documento incluye cientos de actividades de todo tipo. La etiqueta española es exactamente lo que intenta resumir su novedad estrella. Una cultura viva, un «sello de excelencia» cuyo logotipo evoca un sol con muchos rayos. Seguir leyendo

 

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