Las figuras golpearon uno de los hierros ganaderos más populares, y Talavante cortó una oreja de verbena, y el terno se estrelló contra la inutilidad de uno de los animales.
Garcigrande debe ser una de esas bodegas a las que apuntan diez o doce toreros cuando la empresa se pone a diseñar una feria importante, de eso se quejan los responsables de los carteles, de que tienen que rebobinar el cerebro para convencer al menos a nueve de los buscadores que en una tarde sólo caben tres. Es cierto, además, que este hierro ganadero ha proporcionado triunfos importantes a más de uno, motivo más que suficiente para que los grandes se alineen a las puertas de los despachos, pero siempre ha sido la tonta bondad la que, en general, ha caracterizado a estos toros. Está claro, por tanto, por qué tanta demanda torerista, porque el toro mantiene su riesgo, faltaría más, pero predomina en su comportamiento la nobleza anodina que permite la confianza de que otros ni siquiera se conforman. Considere que es sinónimo de sopor intolerable, que es lo que aparece en la plaza cuando no hay toro sino una caricatura mansa, abatida y aplastada. Este podría ser el resumen del festejo de esta tarde. Los toros anunciados, dos de ellos y un sobrante del mismo hierro devuelto por inválidos, no sirvieron al torero de verdad, sino que sirvieron a un tentadero insípido y aburrido. Ni siquiera las primeras sobras de Torrealta, otro santo varón con un amirar en las entrañas, que dio permiso a Talavante para ensayar un cuarto de estar en el patio de su casa, que sólo despertó el interés de quienes entran en la plaza con la ferviente intención de pagar el coste de la entrada. Un toro tonto que va y viene lastimosamente y un maestro vestido de luces que pretende aparentar que ha dominado la bravura y la casta nunca pueden ser premiados. No hubo opciones para Morenito de Aranda y Pablo Aguado, bueno, lo que hubo no sería cuestión de discutirlo. El primero, por ejemplo, fue descubierto con dos benditos cuatreños, y el torero fue inequívocamente incapaz de acallar el murmullo de la plaza, señal inequívoca de que no le interesaba lo que ocurría en el campo. Recibió a su primero de rodillas a porta gayola, que quiere decir en la puerta de toriles, pero no fue cierto, porque el torero se colocó en los medios, muy cerca del centro del ruedo, costumbre ya utilizada por la inmensa mayoría de los que se juegan esta suerte. Morenito se vio en apuros porque el toro se paró en la salida, quizás desconcertado al verse rodeado de tanta gente, se frenó y si su corifeo no se levanta, ganó un volador anunciado. Pero no paso nada, por cierto. Morenito hizo un desaguisado superficial, que supo a muy poco, despegado y sin mando, y toda su faena pasó por la apatía general. Mejoró frente al cuarto, pero sólo en algunas mutilaciones en las que el torero mandó realmente en el desfalco de su noble colaborador. No acabó de convencer al diestro de Aranda de Duero. Y mejor, sin estridencias, se vio hoy a Pablo Aguado, muy decidido y regordete con el capote -estuvo lucido con verónicas y medias a cámara lenta, y en un galleo furioso por chicuelinas-, y apenas pudo decir nada con la muleta. Inválido fue su primero, y el sobrante sexto de Torrealta se descolgó y aplomó. En fin, que la corrida de hoy, esa por la que pujarían en su día diez o doce toreros, ha sido, en efecto, un auténtico petardo. El primer sobrante pertenecía al mismo hierro y fue devuelto en sexto lugar; el segundo sobrante también fue devuelto por Torrealta, bien presentado, fino, manso y muy noble -desigual presentación, manso, blando, bajo y noble-. Tercer sobrante, también de Torrealta, bien presentado, fino, descolgado y revoloteado. Morenito de Aranda: stocada (ovación), _ aviso _ stocada algo abajo (ovación). Alejandro Talavante: pinchazo, media pasada y un descabello (silencio), estocada contraria y logo (oreja con protestas). Tres puyazos y una estocada (silencio), una estocada trasera, algo caída, y un descabello (silencio) Plaza de toros de Las Ventes. 29 de mayo. Decimonovena fiesta de la Feria de San Isidro. Lleno de ‘ sin billetes ‘ (22, 964 espectadores, según la empresa).
Feed MRSS-S Noticias
Garcigrande debe ser una de esas bodegas a las que apuntan diez o doce excavadoras cuando la empresa empieza a diseñar una feria importante, de eso se quejan los responsables de los carteles, que tienen que devorarse los sesos para convencer al menos a nueve de los aspirantes que en una tarde sólo caben tres. Continúa leyendo Garcigrande / Morenito, Talavante, AguadoToros de Garcigrande – tercero y quinto, devueltos por inválidos, los primeros sobrantes pertenecían al mismo hierro y fueron devueltos en sexto lugar, y los segundos, Torcigrande / Morenito, Talavante, AguadoToros de Garcigrande – a, muy fino, dos, vergonzoso, vergonzoso, dos Tercer excedente, también de Torrealta, está bien presentado, pulido, plumón, y aleteado. Morenito de Aranda: stocada (ovulación), _ aviso _ stocada algo abajo (ovulación). Alejandro Talavante: pellizco, media pasada y un pelo (silencio), estocada contraria y logo (oreja con protestas). Tres puñetazos y una estocada (silencio), una estocada por la espalda (silencio), algo abajo, y un pelo (silencio) Plaza de toros de Las Ventes. 29 de mayo. Decimonovena fiesta de la Feria de San Isidro. Lleno de ‘ sin billetes ‘ (22, 964 espectadores, según la empresa).
