Cómo Los Delinqüentes sobrevivieron a la muerte a los 21 años de su líder

Los jerezanos regresan tras 14 años para celebrar en una gira los 25 años de su primer disco. Viajamos a Jerez para contar la historia de cómo el grupo renació tras la desaparición de su carismático cabecilla

  

Miguel Ángel Benítez nunca firmó un contrato discográfico. Acudió a las oficinas de Virgin España, en Madrid, para rubricar su vinculación como músico profesional con Los Delinqüentes, pero tuvo que firmar por él su padre, Sebastián. Miguel tenía 17 años; por lo tanto, era menor y necesitaba el acompañamiento de un tutor. Para el siguiente contrato, cuando ya tenía edad para suscribirlo, no llegó a tiempo: murió 16 días después de cumplir 21 años. Miguel Ángel Benítez, Migue (con énfasis en la i, como todo el mundo le llama) era el líder de Los Delinqüentes: componía, cantaba y tocaba la guitarra. Se cuentan muchas historias sobre él, pero quizá la frase que mejor le defina sea esta: con 18 años ya sabía casi todo lo que había que saber.. Marcos del Ojo, Canijo de Jerez y Diego Pozo, El Ratón, vuelven a tocar con Los Delinqüentes después de 14 años de su separación. Será para conmemorar los 25 años del primer disco del grupo jerezano, El sentimiento garrapatero que nos traen las flores (2001). La gira arranca el 10 de abril en Barcelona y continúa en Valencia (17 de abril), Madrid (24) y más ciudades. Todo en recintos entre 5.000 y 15.000 espectadores. Nunca actuaron ante tanto público de pago. Los espectáculos, además, homenajearán a su compañero fallecido, que grabó los dos primeros trabajos del grupo y que estará presente en los recitales en pantalla y en voz.. Los dos componentes de Los Delinqüentes a la entrada del bar Damajuana, a las puertas del estudio La Bodega, en Jerez, donde se han grabado todos los discos del grupo. En la pared, una foto realizada por Mario Pacheco del guitarrista jerezano Manuel Moreno Junquera ‘Moraíto Chico’. PACO PUENTES. Pasear por Jerez de la Frontera, su ciudad, con Canijo (43 años) y con El Ratón (50) no puede ser más reconfortante. El día es bueno, a pesar de que el calendario señala que todavía perdura el invierno. El circuito por los lugares emblemáticos del grupo se ve interrumpido constantemente por abrazos, “quillo”, “vamos a tomar un vinito”… No es gente que les reconozca porque son Los Delinqüentes: son amigos, conocidos, parientes. Los turistas miran las escenas fraternales con divertida curiosidad, sin saber si aquella efusividad carcajeante forma parte de la cultura jerezana o si estamos ante algo excepcional. Las dos cosas, seguramente.. “Mira, aquí es donde conocí al Migue y al Canijo”, dice Diego señalando un escalón que da a la calle y que pertenece a Pescadería Vieja, hoy un centro cultural en el corazón de Jerez. Enfrente se encuentra el pub Dos Deditos. “Canijo y Migue estaban ahí con la guitarra, tocando sus primeras cancioncillas para la gente. Migue entró en el pub, donde yo estaba tocando, y me pidió que le diera clases de guitarra”, cuenta Diego. Era finales de los noventa. Canijo y Migue se conocieron en el instituto Caballero Bonald de Jerez. “Todos los chavales escuchaban a Backstreet Boys y a Spice Girls. Pero vi llegar a Migue con una camiseta del grupo Triana. Los dos llevábamos melena. Nos reconocimos y nos hicimos amigos enseguida”, explica Canijo. Aquí comenzó la relación de dos chicos callejeros e intuitivos ávidos por experimentar.. Canijo (18 años), Migue (17 años, arriba) y El Ratón (derecha, 25 años), en marzo de 2001 en una calle de Jerez, semanas antes de la salida del primer disco de Los Delinqüentes. Kike Eskorza. Manu Benítez es el hermano de Migue. Recuerda un viaje que realizaron los dos para ver a AC/DC en Lisboa, en julio de 1996: “Migue tenía 13 años y yo 17. Migue escuchaba mucho rock: Metallica, Iron Maiden…”. Dos meses después, en septiembre, la madre de ambos fallecía por un cáncer. El más afectado fue Migue. Manu atribuye parte de los futuros problemas de su hermano a la desaparición de la figura materna: “A todos nos devastó la muerte de mi madre, pero a Migue más. Era el más pequeño y muy sensible. Hasta esa época se había declarado antitabaco y antidrogas. Me acuerdo que se enfadaba cuando alguien fumaba delante de él. Para él, las drogas habían matado a sus ídolos: Jimi Hendrix, Bon Scott… No las quería ver. Sin embargo, cuando pasó lo de mi madre buscó una vía de evasión”.. Con 14 años, Migue vio una actuación antigua de Kiko Veneno interpretando en el programa Musical Express la canción Farmacia de guardia. Le flipó. Manu, su hermano, le compró aquel disco. “Era una edición doble. Por un lado, Seré mecánico por ti (que incluye Farmacia de guardia) y en la otra el primer y único álbum de Veneno, el de 1977. Y este último disco le abrió un mundo”, cuenta Manu (Jerez, 46 años). El rock aflamencado con guitarra de palo de Kiko Veneno y los hermanos Amador (Raimundo y Rafael) alumbró el camino de Migue y Canijo. Cuando formaron la banda la llamaron como un tema de aquel disco de Veneno, Los Delinqüentes. Migue comenzó a escribir y al poco tuvo listas hasta 20 canciones. Quería componer “rock con carne”. Canijo compartía alguna autoría. Los dos vivían acelerados, experimentando con las drogas y entregados a la composición. Necesitaban a alguien con temple, que encauzara ese talento desbordado. Fue cuando Diego El Ratón se incorporó al grupo para configurar a Los Delinqüentes como un trío. “Diego era otro golfo, pero ejercía de hermano mayor. Nos enseñó hasta a meter el cable del micro por detrás para que no lo pisáramos en el escenario”, argumenta Canijo.. Diego ‘El Ratón’ y Canijo (los dos a la derecha) saludando a unos amigos en la calle Cruz de Jerez el pasado 23 de febrero. Allí vivía Diego, y Canijo y Migue iban a que les diese clases de guitarra. PACO PUENTES. Manuel atribuye el despertar artístico de su hermano al desparpajo, a la intuición, a la vida de la calle: “Primero hizo teatro alternativo como actor. Con 12 o 13 años empezó a escribir. Veía reportajes de Machado, de Lorca. Los leía. Y cuando descubrió a Lole y Manuel cantar los poemas de Juan Manuel Flores le voló la cabeza. Y luego, por supuesto, cuando descubrió a Pata Negra”.. Mientras registraban el primer disco, Diego y Josema García Pelayo (el productor) tenían que echar a Migue y a Canijo del estudio. “No paraban de aportar ideas, de pensar cosas, de fumar porros… Pelayo y yo necesitábamos tranquilidad para arreglar y producir el disco”, comenta Diego. Durante la grabación de este debut, en enero de 2001, Migue sufrió su primer brote paranoico. Canijo atribuye el mal viaje a lo ingerido en una fiesta de electrónica a la que asistieron en Fin de Año: “Ya habíamos tonteado con el éxtasis, pero en esa fiesta se le despertó a Migue algo en la cabeza. Fue la primera vez que estuvo un par de días mal, con alucinaciones”.. El sentimiento garrapatero que nos traen las flores, primer álbum de Los Delinqüentes, se publicó en 2001 y triunfó. Canciones como Esos bichos que nacen de los claveles, Duende garrapata, Nube de pegatina y sobre todo El aire de la calle sonaron con insistencia en la radio y en las ferias. Son canciones que imponen el buen humor en el ambiente, temas optimistas para un mundo irritado, canción popular con profundidad y alegría. Migue era el motor de todo aquello, el urdidor de las ingeniosas y poéticas letras y el cantante de voz áspera. También el inventor del término garrapatero, seña de identidad del grupo. “Garrapatero significa ser más chulo que todo el mundo, pero sin ser más chulo que nadie; alguien vacilón, auténtico”, explicaba. Despacharon 50.000 unidades de su debut, Disco de Oro. Se vivía un momento boyante para el mestizaje musical, con álbumes relevantes de Estopa, La Cabra Mecánica, Manu Chao, Ojos de Brujo, Macaco… Recordando aquellos tiempos, Canijo y Diego asumen que nunca encajaron en la industria musical debido a un carácter libérrimo: “Nosotros llegábamos a las oficinas de la discográfica de Madrid y mangábamos discos”.. Migue aportaba una escritura vivaz y poética, arraigada en su ciudad, Jerez, nombrando lugares concretos, como La Alameda del Banco, La Calle Larga, el barrio de San José Obrero… Manu dejó su trabajo de periodista y trabajó de mánager del grupo. Viajaba con ellos para cuidar a su hermano. En la furgoneta, Canijo y Diego dejaron de fumar y de beber por respeto a su líder, “con el sacrificio que eso suponía”, bromean hoy. En el segundo disco del trío, Arquitectura del aire en la calle (2003), las canciones de Migue son más intimistas, menos alegres, algunas influidas por su situación. Irrumpe un segundo brote, y un tercero, muy severo, en septiembre de 2003. Ahí deciden parar para que Migue ingrese en un centro de desintoxicación. “Entonces él pensó: como me voy a ir a una clínica y me voy a quitar de la droga, aumento el consumo”, explica su hermano. “Abusó demasiado. Entró en diciembre y solo estuvo un mes. Pasó la etapa de la desintoxicación, pero se saltó la de la rehabilitación. No quería estar allí”.. Pintadas recordando a Migue en una calle de Jerez. PACO PUENTES. Canijo y Diego se reunieron con Migue y le dijeron que seguir así no era viable, que debía recuperarse antes, que no podían enfrentarse a entrevistas y a conciertos con él en ese estado. “Había una inercia: no nos dejaban de llamar para actuar, la discográfica nos decía: ‘Venga, tíos, que estáis en vuestro momento, lo tenéis que aprovechar’. Estábamos cumpliendo nuestro sueño de vivir de la música, pero a la vez nuestro líder se estaba viniendo abajo”, analiza Canijo. Con Migue entrando y saliendo de centros de rehabilitación, Los Delinqüentes celebraron varios conciertos con otro cantante, David de la Chica, del grupo Palocortao (David falleció el pasado enero a los 50 años).. Canijo: “Ahora el tema de la salud mental está generalizado, se habla más y se ha evolucionado en tratamientos, pero hablamos de hace casi 25 años, con mucho desconocimiento. Nos costó seguir porque echábamos en falta a nuestro líder, pero es que el Migue no estaba en condiciones”. Diego: “La última conversación que tuve con Migue fue: ‘Chiquillo, ponte bien, que este será siempre tu grupo. Si te pones bien a ti nadie te va a quitar el sitio’. Dejamos hasta su lugar libre en el escenario”.. Canijo y El Ratón en un escalón del antiguo Cine Jerezano, en la calle Caracuel de Jerez. Es ese escalón se ponían a tocar junto a Migue cuando empezaron con Los Delinqüentes. PACO PUENTES. Los últimos tiempos de Migue fueron febriles. Por una parte, quería recuperarse para seguir con Los Delinqüentes, y, paralelamente, deseaba lanzar su carrera en solitario. Un día llegó al estudio de Josema García Pelayo y se puso a registrar canciones enfebrecidamente. “Grabó tres horas seguidas sin parar. Venía sin dormir. No fue cómodo para mí, porque cantaba y luego paraba un poco para consumir. Cuando terminó, dijo: ‘Esto no vale nada, tíralo’. Pero no lo tiré”, cuenta García Pelayo. De aquellas grabaciones que se conservaron salió parte del disco póstumo de Migue Benítez, Cómo apretar los dientes (2010).. Con el inicio del verano de 2004, Migue se preparaba para ingresar de nuevo en un centro. Debía someterse a un protocolo: dejar de consumir un día a la semana, luego dos días, luego tres y finalmente llevar sin probar la droga cuatro días antes de ingresar. El domingo 4 de julio de 2004 no consumió; el martes 6 se levantó por la mañana, desayunó, se tomó su medicación y se acostó de nuevo. A las 13.00 su padre y su tía fueron a despertarlo. Se asustaron porque no respondía. Llamaron alarmados a los sanitarios, pero Migue ya estaba muerto. El 20 de junio había cumplido 21 años. La causa: un paro cardiaco. Su hermano dice que días antes Migue había cogido varias veces la bicicleta y a la vuelta siempre comentaba que le dolía el pecho.. Cartel con la imagen de los tres y las fechas de la gira que empieza en Barcelona el 10 de abril. Canijo y El Ratón avisan: «No es una vuelta de Los Delinqüentes. Solo es esta gira para celebrar los 25 años de ‘El sentimiento garrapatero que nos traen las flores».. Canijo: “Nos quedamos como pollos sin cabeza. No sabíamos qué hacer. Pensamos en dejarlo como grupo, pero luego decidimos que el mejor homenaje a nuestro amigo Migue era seguir”. Diego y Canijo montaron un casting para seleccionar al sustituto. Pasaron dos o tres candidatos, pero dijeron: “Esto no funciona”. Tanto el productor, García Pelayo, como la discográfica sugirieron que cantara Canijo, que ya había ejercido de voz principal en algunas canciones de los dos primeros trabajos. “Para mí fue un subidón”, cuenta Canijo, “me hacía mucha ilusión. Fue un alivio que no entrara otro. Me dije: ‘Si no canta el Migue pues canto yo”.. También funcionó como motivación para Canijo encontrarse solo para componer, sin su compadre de guía. De ahí salió un disco que resucitó a Los Delinqüentes, El verde rebelde vuelve(2005), con colaboraciones de Kiko Veneno, Bebe o Rafael Amador y con un himno rotundo, La primavera trompetera.. Desde la izquierda, Canijo de Jerez, Diego ‘El Ratón’ y Manu Benítez, hermano de Migue, que les mira desde un grafiti en el barrio de San José Obrero de Jerez. PACO PUENTES. Después de muchas giras y otros discos, en 2012 Diego y Canijo pusieron fin a Los Delinqüentes. “Son periodos de las bandas”, dicen para argumentar su separación. “Estábamos de capa caída. Entre nosotros ya no quedábamos para hacer barbacoas. Se convirtió más en un trabajo que en un disfrute. Eran muchos años juntos en la furgoneta. Y luego tuvimos la mala idea de montar un bar, El Zappa, en Jerez, y eso también nos desgastó mucho. El Diego y yo podemos hablar de música, de la vida… Pero tratar de negocios no se nos da bien. Ese no es nuestro mundo. El bar duró un año y pico. Nos gastamos un dineral y fue un caos”, explica Canijo.. Desde hace un tiempo, han vuelto a cocinar barbacoas juntos, forman parte del grupo G5 (junto a Kiko Veneno, Tomasito y Muchachito) y se han lanzado a celebrar los 25 años de aquel disco que urdieron entre ellos dos y un talento precoz cuyo rostro hoy luce en un inmenso grafiti a las afueras de Jerez. Al lado de la pintura, en un muro, se leen mensajes espontáneos de gente que visita el lugar. Uno dice: “Migue sigue vivo con cada calá. Gracias por tu música garrapatera siempre”.

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Miguel Ángel Benítez nunca firmó un contrato discográfico. Acudió a las oficinas de Virgin España, en Madrid, para rubricar su vinculación como músico profesional con Los Delinqüentes, pero tuvo que firmar por él su padre, Sebastián. Miguel tenía 17 años; por lo tanto, era menor y necesitaba el acompañamiento de un tutor. Para el siguiente contrato, cuando ya tenía edad para suscribirlo, no llegó a tiempo: murió 16 días después de cumplir 21 años. Miguel Ángel Benítez, Migue (con énfasis en la i, como todo el mundo le llama) era el líder de Los Delinqüentes: componía, cantaba y tocaba la guitarra. Se cuentan muchas historias sobre él, pero quizá la frase que mejor le defina sea esta: con 18 años ya sabía casi todo lo que había que saber.. Seguir leyendo

 

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