La productora cinematográfica de Hayao Miyazaki (‘Mi vecino Totoro’, ‘El viaje de Chihiro’) e Isaho Takahata (‘La tumba de los Luciérnagas’) ha conseguido asegurarse un bastión y una horda de seguidores.
Studio Ghibli, la productora de animación más famosa del mundo fuera de Hollywood, cuna de las obras maestras de Hayao Miyazaki e Isao Takahata, es la ganadora del Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026. Más allá de su impresionante aportación al mundo del cine y del arte en general, desde Ghibli siempre se ha puesto un extremo cuidado en resaltar valores como el cuidado del medio ambiente y un riguroso cariño por la creación que hacen a esta indiscutible empresa merecedora del galardón en ese apartado. Entre las joyas del estudio se encuentran La princesa Mononoke, El viaje de Chihiro, Porco Rosso, Mi vecino Totoro, Ponyo en el acantilado y El viento se levanta, de Miyazaki, La tortuga roja, del holandés Michaël Dudok de Witt, o La tumba de los Luciérnagas y El cuento de la princesa Kaguya de Takahata. Detrás de Studio Ghibli, de hecho, hay una tercera cabeza, el pensador más allá de la creación artística, el motor que la parió: el productor Toshio Suzuki, que tuvo que coordinar al equipo creativo desde Nausicaä del valle del viento en 1984 y que fundó el estudio en 1985 con Miyazaki y Takahata. Sobre la elección del nombre Ghibli, con el que se bautizó a los pilotos de combate italianos en la Primera Guerra Mundial a un viento caliente en Libia procedente del Sahara, vuelan muchas leyendas. El dinero se encontró en Yasuyoshi Tokuma, hombre de negocios a la antigua usanza, propietario de un imperio del entretenimiento. Su fallecimiento en 2000 obligó a Ghibli a buscar la independencia financiera, que consiguió, pero con un precario equilibrio, logrado en 2005. En 2014 cerró sus puertas, al menos en el apartado de producción, tras la primera retirada de Miyazaki. En 2017 se relanzó la maquinaria. Desde entonces, solo se han estrenado Earwig y la bruja, de Gorö Miyazaki, y El niño y la garza (2023). Takahata, el único al que Miyazaki consideraba a su altura, su amigo desde los inicios de ambos y su gran acicate profesional, falleció en 2018. Imagen de «El viaje de Chihiro», de Hayao Miyazaki. Suzuki también entendió que el futuro de Ghibli pasaba por la distribución mundial de su obra y por ofrecer nuevas experiencias a sus numerosísimos fans. El Museo Ghibli abrió sus puertas en 2001, y desde noviembre de 2022 cuenta también con un parque temático. En septiembre de 2022 se anunció que la cadena Nippon TV había adquirido 42. 3% de las acciones de Ghibli, lo que garantiza su futuro financiero, y el acuerdo incluía su independencia artística. Suzuki, el único que lleva la contraria a Miyazaki, que influye en sus decisiones y que incluso señala temas para futuros trabajos, ha tratado de proteger el futuro. Imagen de ‘ Mi vecino Totoro’. El niño y la garza (2023), duodécimo largometraje de Miyazaki, es la última producción del estudio. Junichi Nishioka, uno de los vicepresidentes de Studio Ghibli, contó en 2022 que Miyazaki seguía con su rutina de llegar al estudio a las 10: 00 a. m. y ponerse a trabajar tras una idea, hilo del que surgió su siguiente película. «Es la única forma que tiene de vivir. Ya no puede cambiar», dijo el primogénito de Miyazaki, Gorö, que durante un tiempo fue señalado como posible sucesor, hasta que la baja calidad de sus películas le apartó del proceso creativo. Un momento de ‘ La princesa Mononoke’, 1997. Studio GhibliLa obra de Miyazaki está muy marcada por el lado artesanal. En el libro «Sharing House with the Unending Man», del estadounidense Steve Alpert, el primer gaijin (no japonés) que trabajó en Studio Ghibli, y además desde una posición privilegiada, como responsable de ventas internacionales entre 1996 y 2011, decía: «Dibuja los story boards, que en Ghibli se llaman ekonte, y ahí se convierten en una combinación de story board y guión gráfico, un menú completo para cada película. Miyazaki divide el ekonte en cinco partes: A, B, C, D y E. No son como los actos de una obra de teatro, pero cada parte suponía aproximadamente el 20% de la película. Cuando se anunció la película, Miyazaki ya había hecho la A, con imágenes espléndidas y con todo lujo de detalles, y la mayor parte de la B la tenía en la cabeza [. . . ]. Cuando Miyazaki empezó a dibujar la parte C, la película empezó a aparecer. Normalmente, en la parte D, empezaron las dudas. Y sin idea de cómo terminar, «el proceso se ralentizó hasta convertirse en un goteo». Entre los premios conseguidos por Ghibli, cabe destacar que Hayao Miyazaki ganó, con El viaje de Chihiro, el primer Oscar en el curso de animación ganado por una película no estadounidense, y la primera Palma de Oro de Honor a una productora en 2024. En 2023, Miyazaki recibió la Concha de Oro de Honor de San Sebastián y en 2014, el Oscar de Honor. También es impresionante la cantidad de fans que has conseguido en todo el mundo: hay podcasts y libros incluso con las recetas de comida que aparecen en tus películas. Tanto es así que OpenAI reconoció en abril de 2025 que su herramienta Image había superado todas las expectativas porque millones de usuarios la habían utilizado para recrear fotos familiares o históricas al estilo del estudio.
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Cuna de las obras maestras de Hayao Miyazaki e Isao Takahata, Studio Ghibli, la productora de animación más conocida del mundo fuera de Hollywood, recibe el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026. Más allá de su impresionante contribución al mundo del cine y del arte en general, Ghibli siempre ha tenido un sincero interés en resaltar valores como el respeto por el medio ambiente y un sincero afecto por el trabajo que hacen a esta indiscutible empresa merecedora del galardón en esa categoría. La tortuga roja, de Miyazaki, La tortuga roja, del holandés Michail Dudok de Witt, el único director no japonés que ha dirigido para Ghibli, o La tumba de las luces y El cuento de la princesa Kaguya de Takahata. Seguir leyendo.
