Urdiales, por la Puerta Grande con el toro ‘amigo’ de Juan Pedro

El torero riojano sorteó la verónica, Roca Rey paseó un trofeo, y Bruno Aloi pasó desapercibido. Cortó una oreja a cada toro, cobró dos grandes estocadas, y sorteó la Verónica.

  

Aunque Diego Urdiales actuó por la Puerta Grande con los hombros sobre los hombros, su actuación no fue apoteósica ni conmovedora; en cambio, estuvo salpicada de hermosos destellos de la Verónica, algunas mutilaciones muy templadas de ambas manos y dos pilas de libros. ¿Alguna razón para ir a los hombros? Quizás si, pero no era una tarde de raid del torero riojano, más bien, la lección intermitente de un maestro veterano con mucho sentimiento a sus espaldas, pero sin la ilusión y necesidad de antaño. Y un detalle importante: el toro. Los toros de Juan Pedro Domecq que se lidiaron esta tarde fueron justos de casi todo, correctos de presentación, sí, con la fuerza muy medida, la casta, con historias, la movilidad, para algunos, y desbordantes, es decir, de bondad y nobleza. Los toros son muy cómodos para que las figuras disfruten y compartan alegrías con un público generoso. En conclusión, un triunfo del ganadero Juan Pedro, que ha obtenido el máximo galardón a la docilidad, y ha cumplido de principio a fin con lo que se le exigía a sus toros. Y quien quiera fiereza, bravura y emoción, que vuelva mañana. Así, Urdiales cortó una oreja a cada toro, quizá como premio a la inconsistente calidad de sus enemigos. Bueno, más que oponentes, amigos, criados y seleccionados para no molestar y colaborar con su concesionario. Pero es justo reconocer que el maestro lanzó la clásica Verónica con sentimiento en su primero, ganando terreno del tercero a los medios, y volvió a dibujar un precioso cuadro en un paraje muy bello en el que sólo el ‘ amigo ‘ se quedó con más empuje. Repitió la escena ante el cuarto, y las dos verónicas que dibujó tras el efímero paso del toro por el caballo fueron sencillamente espléndidas. La muleta fue intermitente, irregular, desigual. . . con bellos momentos sobre ambas manos, pero sin faena en redondo a ninguno de los dos toros. Cuatro naturales templados fueron lo más destacado de su faena ante el primero, más bella que emocionante, por debajo de la calidad del toro. Más entregado y comprometido con el cuarto, se puso por dos lados de abundante redondo y algún natural estimable a un compañero demasiado cariñoso. Y a ambos los tomó con dos excelentes estocadas, volcándose en ambos casos y hundiendo el acero hasta el mango. Paseó dos justas orejas y salió a hombros tras dejar en el viento ráfagas de mayor calidad, aunque le supieran a poco. El Rey Felipe VI en una barrera de la plaza de Las Ventes, a la izquierda, María Rey, presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid, y a la derecha, el ganadero Victorino Martyn Juanjo Martín (Efe) Roca Roca Rey es un gallo de pelea al que una parte del público recibe de uñas y critica sin miramientos. Participó a destajo, trabajó al máximo y sólo cortó una oreja al quinto, protestado por algunos y muchos casi se levantaron en armas cuando el torero hizo un gesto de desaprobación al final de la tanda. Comenzó con un quite por estatuarios en su primero, tan noble como soso, con el que no logró interesar a casi nadie, pero salió en el quinto con la loable disposición para el triunfo que unos pocos le quieren negar. E hizo lo que mejor sabe, emplearse, primero, en los toques de efecto que tanto interesan a los lidiadores, y torar largo y ligado aunque las tandas unas veces se quitaran y otras se quitaran, con inevitable llamarada. Así, comenzó de rodillas en el tercio, donde mutiló por redondo y dos pases cambiados por la espalda que pusieron la mayor parte a su favor. El animal que tenía delante era un santo varón, dispuesto a obedecer hasta la muerte, y allí anduvo a merced de Roca para dejarse ver por ambas manos con un toro no siempre sobresaliente. Pinchó antes de cobrar un buen estoconazo y la petición fue claramente mayoritaria. Luego, el gesto llegaría a los discrepantes, y se lo guardarán para su próxima visita el 14 de junio, pero ese es el pero de algunas figuras. Y el mexicano Bruno Aloi, que fue de puntillas, confirmó la alternativa sin hacer ruido ni mención. Sus toros fueron como los demás, más el sexto, pero fue muy frío, expuso su concepto y se fue sin dejar rastro. Toros de Juan Pedro Domecq, correctos de presentación, muy cuidados en varas con un comportamiento manso, justos de fuerza y casta, muy amables y nobles. Diego Urdiales: gran estocada (oreja), gran estocada _ aviso (oreja). Salió a hombros por la Puerta Grande. Roca Rey: estocada (silencio), _ aviso _ pellizco y gran estocada (oreja). Bruno Aloi, que confirmó la alternativa: pellizco, bajo, pellizco _ aviso _ dos pellizcos y stocada (silencio), pellizco y stocada (silencio). 28 de mayo. Decimoctava celebración de la Feria de San Isidro. Tirada de prensa. Lleno de ‘no hay billetes’ (22, 964 espectadores, según la empresa). Asistió desde una barrera el Rey Felipe VI, que fue recibido con una ovación y al que los toreros brindaron sus primeros toros. También asistió desde un burladero la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

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Aunque Diego Urdiales actuó por la Puerta Grande con los hombros sobre los hombros, su actuación no fue apoteósica ni conmovedora; en cambio, estuvo salpicada de hermosos destellos de la Verónica, algunas mutilaciones muy templadas de ambas manos y dos pilas de libros. ¿Alguna justificación para ir a los hombros? Tal vez, pero no fue una tarde de raid del torero riojano; más bien, fue la esporádica instrucción de un avezado maestro con mucho sentimiento a sus espaldas, pero sin necesidad de fingimiento y expectación. Seguir leyendo Domecq / Urdiales, Roca, AloiToros de Juan Pedro Domecq, derecho de presentación, muy bien cuidado en varas con un comportamiento manso, justo de fuerza y casta, muy amable y noble. Diego Urdiales: gran estocada (oreja), gran estocada _ aviso _ (oreja). Llegó a los hombros del Puerta Grande. Roca Rey: estocada (silencio), _ aviso _ pellizco y gran estocada (oreja). Bruno Aloi, que confirmó la alternativa: pellizco, bajonazo, pellizco _ aviso _ dos pellizcos y estocada (silencio), pellizco y estocada (silencio). 28 de mayo. Decimoctava celebración de la Feria de San Isidro. Tirada de prensa. Lleno «sin billetes» (22. 964 espectadores, según la empresa). Asistió desde una barrera el rey Felipe VI, que fue recibido con una ovación y al que los toreros brindaron sus primeros toros. También asistió desde un burladero de callejón la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

 

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