Hablan los directores del Prado y el Reina Sofía: “Disputamos la Champions de los museos con presupuestos de segunda regional. Es increíble lo que cunde un euro en este país”

Tras años de tensa comunicación entre ambas instituciones, Falomir y Segade celebran el Día de los Museos en un acto de concordia. Por primera vez en público, Falomir y Segade celebran el Día de los Museos.

  

Han tenido que pasar 40 años para que los directores de los museos del Prado y Reina Sofía se sienten a hablar públicamente. Miguel Falomir y Manuel Segade lo han hecho este lunes por la tarde, en el centro de arte contemporáneo coincidiendo con su 40 aniversario. Aunque los dos directivos han asegurado que conversan habitualmente, lo hacen en privado. Se llevan bien, son cómplices, se quejan de las mismas cosas, por ejemplo, de no tener más presupuesto. «Disipamos la Liga de Campeones de los museos con presupuestos de segunda regional. Es increíble lo que puede hacer un euro en este país», dijo Falomir con la connivencia de Segade. Pero en las últimas décadas la relación entre estas dos instituciones no ha sido beligerante, sino también de lo más cordial por muchas cuestiones, entre otras el lugar que debe ocupar el Guernica o los artistas que llenan sus colecciones. Con el pretexto del título de la charla Museos que unen un mundo dividido, moderada por Antonio Lucas, periodista de El Mundo y poeta, ambos gestores se han situado en esa especie de espacio de luz en el que, en palabras del director del Prado, «los museos deben servir de puentes de unión». Segade ha añadido: «Son el espacio del bien común social». Ambos ofrecen espacios abiertos para la discusión sin buscar la unanimidad, y lideran espacios donde se produce el diálogo. Pero no son ajenos al contexto en el que los han protagonizado estos dos transatlánticos del arte. Falomir tiene su particular termómetro de la coyuntura según los préstamos que piden: «Cuando las cosas van bien, piden más piezas de Velázquez, si no, goyas». Desde 2008 vivimos una época goyesca», ha definido estos tiempos. «Tengo que estudiar si ese binomio está entre Picasso y Dalí en nuestro caso», ha dicho la Reina Sofía. View this post on Instagram Los dos gestores coinciden en que el placer estético, la esencia de los museos, no sería posible sin recursos materiales. Lo subrayan en un momento en el que el Gobierno no aprueba los Presupuestos Generales y ambas instituciones hacen malabares con unos fondos propios -que se amparan en sus leyes autonómicas- que no se llenan y deben recurrir a negociaciones unilaterales con el Ministerio de Cultura, así como a la astucia de sus gestores para materializar las colaboraciones público-privadas que permiten, por ejemplo, muchas de las exposiciones temporales que organizan. «Es cierto que la ley del Prado marcó un antes y un después en la financiación del museo que antes ni siquiera podía gestionar la venta de sus entradas. Falomir explicó el funcionamiento interno de su institución y cómo responde con criterio. Segade señaló que su autonomía no es tan grande, entre otras razones, porque, cuando se aprobó, en 2013, la crisis económica impidió su desarrollo legal, en el que están inmersos actualmente. «Todos queremos más dinero. Nos daría tranquilidad, podríamos planificar, no ir con la lengua fuera. Es la asignatura pendiente de los museos españoles. Hemos ganado credibilidad, sigamos desarrollándola», dijo a quien quiera oírlo. «La situación de la cultura es muy precaria, he sido mileurista hasta que llegué a la dirección del CA2M», ha dicho Segade, que ha accedido a estirar los céntimos en las mesas presupuestarias con su experiencia. Segade y Falomir, en un momento de la charla. JUAN BARBOSASegade y Falomir se han encontrado en la continuidad temporal de sus colecciones permanentes y también en la física, les separan unos metros en la configuración del triángulo del arte de Madrid. Esto era abismal hace unos años. Ambos lo reconocen y se distancian del mismo metraje cuando responsabilizan a antiguos gestores. «Las instituciones están dirigidas por personas concretas, con nombres y apellidos y sus temperamentos. Quizá los que nos precedieron no tenían la misma idea de sana competitividad. Cuando uno repasa estos años, que no han sido los más felices, no ha habido ganadores, más bien perdedores. Han sido años estériles, seguro que remando en el mismo sentido conseguimos más cosas», ha explicado el director del Prado, que ha recordado que el día que tomó posesión, en 2017, la primera frase que decía en cada una de sus entrevistas, antes casi de que se disparara la pregunta era: «No queremos el Guernica, el Reina Sofía es el museo donde debe estar». La declaración, recibida con una sonrisa, ha dado pie a Segade para pronunciarse por primera vez -esta tarde iba la primera- sobre una de las últimas polémicas que persiguieron al Reina Sofía, fuera de la propia institución: la petición del PNV de trasladar la obra de Pablo Picasso al País Vasco. «No había hablado antes por una razón muy básica: a este museo no se le ha pedido la pieza», dijo el gerente y recordó que la petición se hizo al presidente Pedro Sánchez y al consejero de Cultura, Ernest Urtasun: «En principio no la puede hacer un presidente. Los políticos vascos acusaron al museo de estar politizado por un informe técnico. Y ese diagnóstico de dejar de utilizar los cauces habituales, es decir, abandonar el museo y convertirlo en una política de Estado, me da un poco de pena». Los directores hablan con el periodista Antonio Lucas, en el Reina Sofía. JUAN BARBOSAZanjada esta cuestión por ambas partes, los gestores también han coincidido en que la partición temporal de sus colecciones a partir del año del nacimiento de Picasso, según un decreto ley, es una cuestión casi administrativa que durante sus gestiones ha sido incumplida por ambas partes. Antes de que llegara Segade, la Reina Sofía expuso a Goya, que reconoce en obras como Las Meninas un pilar ineludible en la creación de museos de arte contemporáneo: «Todos los pintores escriben con el diccionario de las palabras de arriba». A veces la gente cree que en los museos más contemporáneos nos olvidamos de la tradición, cuando están construidos desde esa tradición». Falomir programa una vez por temporada una muestra protagonizada por un artista contemporáneo para el que el Prado ha sido esencial en su producción. «No podemos ignorar a creadores que en vida demostraron un interés real por el museo», ha defendido, «enriquece y ofrece lecturas diferentes de nuestras colecciones». Poner vallas al campo es bastante pueril». Hasta que el director del Prado ha dejado la vena valenciana y ha reivindicado a Sorolla en exclusiva. Luego se ha reído y ha devuelto la concordia.

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Han tenido que pasar 40 años para que los directores de los museos del Prado y Reina Sofía se sienten a hablar públicamente. Miguel Falomir y Manuel Segade lo han hecho este lunes por la tarde, en el centro de arte contemporáneo coincidiendo con su 40 aniversario. Aunque los dos directivos han asegurado que conversan habitualmente, lo hacen en privado. Se llevan bien, son cómplices, y expresan sus desacuerdos, como por ejemplo respecto a no tener más dinero. Nosotros «sacamos la Liga de Campeones de los museos con presupuestos regionales de segunda». Es asombroso lo que un euro puede conseguir en esta nación», remarcó Falomir con la bendición de Segade. Sin embargo, en los últimos años, estas dos instituciones mantienen una relación más cordial que beligerante debido a numerosas cuestiones, entre ellas el lugar donde deberían estar el Guernica o los artistas que llenan sus colecciones. Seguir leyendo.

 

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