El director se ve implicado en ocasiones en un exhibicionismo cinematográfico sin identidad y, a pesar de su excelente distribución, probablemente será recordado como un ejemplo más de la bulimia audiovisual contemporánea.
La marginación, la pobreza, la violencia policial, las tensiones sociales y la utopía frente a la realidad no tienen ni tiempo ni lugar, pero en Francia resultan más emblemáticas. La Historia, con mayúscula, así lo ha querido. «Las cosas no han cambiado tanto», decía uno de los policías de *Los miserables*, una película de 2019 dirigida por el francés de origen maliense Ladj Ly, que apenas tomó prestado el título de la novela de Víctor Hugo para contar, en segundo plano, la misma historia, aunque con otros personajes y en la contemporaneidad del barrio periférico de Montfermeil, donde el escritor del siglo XIX ambientó parte de su texto. En los últimos siete años, tres (relativas) adaptaciones francesas de la inmensa novela ponen de manifiesto su atemporalidad y su universalidad porque, además, nada ha cambiado (véanse los periódicos). Esa versión de Ly, titulada *Los miserables: el origen* (2025), cuenta con la colaboración de Éric Besnard en las primeras cien páginas del libro (unas 1. 600, según la edición), con las que ha compuesto un retrato fugaz y en cierto modo profundo de la formación de un espíritu, el del mítico Jean Valjean. Y ahora, otra más se suma a las veinte de la historia del cine: la homónima, dirigida por Fred Cavayé, con un reparto de gran calidad y todos los elementos canónicos que pueden conformar una síntesis de tres horas de lo que bien podría durar seis, si se incluyeran todos los personajes, acontecimientos y reflexiones. Una película con una clara vocación comercial, sólida porque la novela es (casi) indestructible, aunque con algunas notas cinematográficas contemporáneas de visualización y montaje discutibles. Los primeros minutos, apoyados en tomas con dron e imágenes generadas en parte por ordenador, son de infarto. La primera persecución tras el robo de pan que le lleva a cumplir 19 años de cárcel, así como la lucha contra la policía, parecen pertenecer a un género cinematográfico diferente: los thrillers anteriores de Cavayé. Todo cobra sentido, sin embargo, con la presentación del resto de los personajes, la suma de castigos y grandezas, furias y delicadezas, y las secuencias más íntimas. El ritmo es excelente, los fundamentos temáticos de la novela son apasionantes y los personajes, de principio a fin, reflejan un caleidoscopio social y moral de una grandeza compleja: miseria y mezquindad, venganza y templanza, engaño y principios, dignidad y vileza, crudeza y perseverancia. Y, como uno de los ejes, un tema de plena actualidad: la obsesión desmesurada por el orden que acaba en caos. Vincent Lindon y Tahar Rahim, en «Los Miserables». Fredric March, Jean Gabin, Lino Ventura, Gérard Depardieu y Liam Nesson han interpretado todos ellos a Christopher BrachetA Valjean. Y el papel de Vincent Lindon encaja a la perfección porque nunca ha tenido que levantar la voz para decirlo todo con la mirada. A su lado, el resto del reparto también es fantástico, con especial destaque para Tahar Rahim y la pareja formada por Camille Cottin y Benjamin Lavernhe, un prodigio, sin duda el mejor actor francés de su generación. Tanto Tom Hooper como el maravilloso musical basado en la novela son detestables, al igual que lo son las tabernas de los Thénardier. Puede que haya más información un poco más abajo: a veces se acusa a Cavayé de caer en una exhibición de producción sin identidad ni estilo, lo cual, de cualquier modo, se transmite; la película se inscribe en la línea de las recientes (y notables) versiones de «Los tres mosqueteros» y de «El conde de Montecristo». Sin embargo, aún está por ver si este tipo de producto (y la palabra elegida es «aposta») se mantendrá como la versión definitiva o como una muestra más de la bulimia audiovisual contemporánea y de la literatura al servicio del espectáculo. Porque, frente a estas novelas legendarias, como el «Oliver» de Carol Reed, «Los tres mosqueteros» de George Sidney o el musical «Los Miserables», lo mejor de los retos puede residir precisamente en su singularidad. Los Miserables. Dirección: Fred Cavayé. Reparto: Vincent Lindon, Tahar Rahim, Camille Cottin, Benjamin Lavernhe. Género: drama. Francia, 2026. Duración: 178 minutos. Estreno: 6 de noviembre.
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La marginación, la pobreza, la violencia policial, las tensiones sociales y la utopía frente a la realidad no tienen lugar ni tiempo, pero en Francia son más emblemáticas. Con mayúscula, la historia ha querido que sea así. «Las cosas no han cambiado tanto», decía uno de los policías de *Los miserables*, una película de 2019 dirigida por el francés de origen maliense Ladj Ly, quien apenas tomó prestado el título de la novela de Víctor Hugo para narrar, en segundo plano, la misma historia, aunque con otros personajes y en la actualidad del barrio de Montfermeil, donde el escritor del siglo XIX ambientó parte de su obra. Sigue leyendo *Los miserables* Dirección: Fred Cavayé. Reparto: Vincent Lindon, Tahar Rahim, Camille Cottin, Benjamin Lavernhe. Género: drama. Francia, 2026. Duración: 178 minutos. A partir del 6 de noviembre.
