Seix Barral intenta recuperar el legado del chileno que se pronunció contra la homofobia, el machismo y la desigualdad en su prosa.
Un oxímoron. La escritora ecuatoriana María Fernanda Ampuero afirma que Pedro Lemebel (Santiago de Chile, 1952-2015) era un oxímoron, porque te hacía llorar con tanta ternura, pero con un rifle en la mano. En sus crónicas recorría la marginalidad de la pobreza y la homosexualidad chilenas, la calle, la lucha contra la dictadura y las decepciones del retorno a la democracia. La epidemia del sida, la homofobia en las filas de la izquierda, el mundo del kitsch y la noche llena de alcohol y boleros. Lo narraba con una profunda rabia y una prosa que veía lo bello allí donde abundaba lo feo. Ampuero, encargado del prólogo de la nueva edición de «Crazy Afan: crónicas de un sidario», afirma que «las nuevas generaciones descubrirán por primera vez esta voz increíble, este pájaro mitológico, extraordinario y de alas rotas». Esta obra, junto con «Tengo miedo del torero» y «Adiós, mariquita linda», acaba de ser reeditada en España por Seix Barral. En septiembre de 1986, en medio de un acto político de la izquierda durante la dictadura militar de Augusto Pinochet, el escritor Pedro Lemebel interrumpió el debate, con una hoz y un martillo pintados en la cara, para leer su manifiesto «Hablo por mi diferencia»: «No soy un maricón disfrazado de poeta. No necesito un disfraz. Aquí está mi cara. Hablo en nombre de mi diferencia, defendiendo lo que soy, y no soy tan raro. Me aturde la injusticia y sospecho de esta cuña democrática. Pero no me hables del proletariado, porque ser pobre y maricón es peor. Tenemos que ser ácidos para soportarlo. . ». recitó con voz firme. En este manifiesto, incluido en las páginas de *Loco afán* y expuesto de forma permanente en el Museo Reina Sofía de Madrid, aboga por que los niños «nazcan con un alite roto». En esta figura, Ampuero se repara porque, mientras los derechos de la diversidad sexual están en peligro, «ese texto es tan dulce y tan feroz al mismo tiempo, que adquiere aún más fuerza y más dolor». A lo largo de su carrera, el escritor se dedicó a denunciar la discriminación de las clases más pobres, pero, sobre todo, de los pobres locos, que eran mal vistos incluso por la izquierda chilena, donde se supone que deberían encontrar apoyo y refugio. Es imposible no ver en su discurso una oportunidad para denunciar el auge del fascismo, el retroceso de los derechos de las mujeres y del colectivo LGGBIQ+, según Jess Rocamora, su editora en Seix Barral España. La decisión de reeditar al autor, explica Rocamora, es «un acto de justicia y una iniciativa unánime que responde al creciente interés que los lectores han mostrado por él en los últimos años». Ahí es donde destaca la obra *Las Afuera*, que ha reeditado. Me da miedo el torero en 2021, lo que aumentó su popularidad en España. En 1991, la misma novela se había publicado en Anagram por recomendación del escritor chileno Roberto Bolaño. «Lemebel tiene un gran valor, ya que, partiendo de un contexto histórico, social y político muy concreto, traspasa fronteras y nos habla de la realidad que estamos viviendo». Lemebel es, para Rocamora, el rostro de «los márgenes de los márgenes dentro de lo más marginal», alguien «con tanta fuerza política y artística, que va mucho más allá de lo meramente literario para hablarnos de sexo, clase social, identidad y mercado». El escritor Pedro Lemebel en 2015. «Adiós, mariquita linda» es una recopilación de las crónicas que Lemebel publicó en el periódico chileno «The Clinic». Archivo fotográfico del Museo Nacional-Centro de Arte Reina Sofía La chilena Cynthia Rimsky, escritora contemporánea de Lemebel, se encargó de un nuevo prólogo: «Me daba miedo el encargo porque es un escritor que tiene tantas facetas, tantas complejidades, pero al mismo tiempo es tan sencillo y cercano». Cuando le encargaron la tarea, su mente revivió recuerdos de cuando eran vecinos y compañeros de trabajo en una revista, además de revivir lo agradable de algunas «noches de intensas bobinas» y lo amargo de la época posdictatorial. Algunas de estas crónicas narran los encuentros románticos del escritor tras dejarse llevar por la noche y acabar enredado con jóvenes, lo que en ocasiones ha sido objeto de críticas por la diferencia de edad que tenía con sus parejas cuando ya era un escritor consagrado. Sin embargo, Rimsky se diferencia en que, aunque podría tratarse de una relación abusiva, al leer las crónicas se encontró con relaciones «profundamente humanas y compasivas». «Nunca leí nada sobre violencia ni asesinatos. Creo que los vi y los escuché mucho». El escritor Pedro Lemebel en una imagen cedida por Seix Barbal. Andrés Canepa: Pedro fue el actor con más talento de todos los tiempos, el actor más valiente, el que llegó aún más lejos en la escritura, y el autor recuerda al escritor por la noche. Ejemplo de ello es el beso que le robó a Joan Manuel Serrat en 1996, en una concentración universitaria. La historia se cuenta en *Loco afán*, en el capítulo «El beso a Joan Manuel»: «Solo por un instante, la homosexualidad lo tocó con la sed canalla de una boca chupadora». «Lemebel era un irreverente al que Rimsky admiraba, igual que a Ampuero: “Me invitaste, asume las consecuencias de lo que vengo a contarte”, me dijo. Creo que esa es su gran lección: nunca, nunca, jamás te vendas. «Parte de su irreverencia reside también en que escribe en un chileno puro, sin adaptar su jerga al español “neutral” para que se le entienda más allá de sus fronteras, aunque en *Adiós, mariquita linda* se molestó en añadir un pequeño glosario para ayudar a sus lectores». Su irreverencia era tal que ni siquiera un coma habría permitido que un editor, sobre todo uno del norte, lo cambiara. «Era pura pertenencia», afirma Ampuero, quien lo considera una forma de descolonizar el lenguaje. El año que viene, la recuperación de la obra de Lemebel en España se ampliará con *El rincón es mi corazón*, *De perlas y cicatrices*, *Zanjón de la Aguada* y *Háblame de amores*, explican desde la editorial, que forma parte del grupo Planeta». «Me encanta que sea una editorial española la que vuelva a publicar a alguien que habría dicho a los españoles que se enfrentaran a una serie de barbaridades que ahora parecen insignificantes», afirma Ampuero, y añade: « Espero que en España se lea a Lemebel llorando, pero también con ganas de dar un puñetazo, salir a la calle y decir «con nuestros derechos no se juega».
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Un oxímoron. La escritora ecuatoriana María Fernanda Ampuero afirma que Pedro Lemebel (Santiago de Chile, 1952-2015) era un oxímoron, porque te hacía llorar con tanta ternura, pero con un rifle en la mano. En sus crónicas, recorrió la marginalidad de la pobreza y la homosexualidad en Chile, las calles, la lucha contra la dictadura y las decepciones del retorno a la democracia. El mundo kitsch, la homofobia en las filas de la izquierda, la epidemia del sida y una noche llena de alcohol y boleros. Lo contó con mucha rabia y con una prosa capaz de ver lo bello allí donde abunda lo feo. Ampuero, encargada del prólogo de la nueva edición de «Afan loco: crónicas de un sidario», afirma que «las nuevas generaciones descubrirán por primera vez esta voz increíble, este pájaro mitológico, extraordinario y de alas rotas». Este artículo, junto con «Adiós, mariquita linda» y «Tengo miedo de los toreros», acaba de ser reeditado en España por Seix Barral. Seguir leyendo
