Los autores y artistas exigen que se actualicen las leyes para adaptarse al auge digital y a la inteligencia artificial de Santo Domingo. La Ley de Derechos de Autor 65-00 es la 26. . .
Los autores y artistas exigen que se modifiquen las leyes para adaptarse al auge digital y a la inteligencia artificial de Santo Domingo. La Ley de Derechos de Autor 65-00 es la 26. . .
Santo Domingo. La Ley 65-00 sobre derechos de autor cumple 26 años en un contexto marcado por la transformación tecnológica, el crecimiento de las plataformas digitales y el auge de la inteligencia artificial, retos que han llevado a los representantes del sector creativo a plantear la necesidad de actualizar el marco jurídico dominicano. El balance se presentó durante una rueda de prensa dirigida por José Rubén Gonell Cosme, director de la Oficina Nacional de Derechos de Autor (ONDA), el merenguero Kinito Méndez, presidente de Sgacedom, y la artista, gestora cultural y líder empresarial Pochy Familia. El evento también reunió a representantes de entidades de gestión colectiva, artistas, autores y gestores culturales, quienes repasaron los avances logrados desde la promulgación de la legislación y señalaron las cuestiones que siguen pendientes. El 21 de agosto de 2000 se aprobó una ley que modificaba la protección de las creaciones para salvaguardar los derechos de los autores sobre sus obras literarias, artísticas y científicas, así como sobre el software, las creaciones digitales y otras expresiones protegidas. Para Gonell Cosme, la legislación supuso un punto de inflexión en el reconocimiento de los derechos de propiedad intelectual en la República Dominicana. El responsable señaló que, antes de la aprobación de la ley, existía un escaso conocimiento sobre la importancia de la protección jurídica de las creaciones intelectuales. En su opinión, la ley había permitido establecer una estructura para defender esos derechos y había contribuido al fortalecimiento de la propiedad intelectual en el país. Asimismo, relacionó estos avances con la salida de la República Dominicana de la lista 301 de cumplimiento de Estados Unidos y con la mayor confianza de las empresas extranjeras cuyos principales activos son intangibles, como el software. Más entidades para proteger los derechos Durante la conmemoración también se destacó el crecimiento del sistema de gestión colectiva de derechos. Entre ellas se encuentran el Centro Dominicano de Derechos de Reproducción (CEDODERE), la Entidad de Gestión Colectiva de Arreglos Musicales (EGECAM), la Sociedad Dominicana de Derechos Fotográficos (SODEFOTO), la Sociedad de Directores y Guionistas Cinematográficos (SODOGC) y la Sociedad Dominicana de Artistas Intérpretes Audiovisuales (SODINAVI), así como Sgacedom y Sodai. Tal y como se debatió en la reunión, esta expansión ha permitido una mayor especialización y representación de los diferentes sectores vinculados a la creación de contenidos. Entre estos avances se incluyen mecanismos de coordinación, formación y protección social, como un órgano de gestión conjunta y un máster en gestión colectiva, así como seguros y otras prestaciones para los miembros del sector. Prestaciones y protección social para los artistas: Pochy Familia destacó que uno de los resultados más visibles de la organización del sistema de gestión colectiva ha sido la creación de prestaciones para autores y artistas. Mencionó, entre otros, los seguros médicos y funerarios, así como los mecanismos para percibir derechos de autor por el uso público de las obras. Explicó que los autores pueden recibir regalías trimestralmente, mientras que los artistas las reciben cada seis meses por la difusión de su música en espacios como emisoras de radio, hoteles y restaurantes. Para Familia, estos mecanismos representan un reconocimiento al talento y al trabajo de quienes forman parte de la industria creativa. Kinito Méndez elogia el consenso alcanzado por Kinito Méndez, quien este año asumió la presidencia de Sgacedom, por la forma en que ha evolucionado la organización y el trabajo realizado por quienes han ocupado este cargo anteriormente. La artista destacó la capacidad de sus miembros para entablar un diálogo, participar y llegar a acuerdos tanto dentro de la institución como con los creadores de las obras. Méndez también agradeció a Pochy Familia por haberle motivado a asumir responsabilidades y afirmó que, durante estos meses, ha desarrollado una agenda de trabajo en diferentes partes del país. Legislación adaptada a una industria diferente Aunque los participantes reconocieron los avances de la Ley 65-00, también coincidieron en que la industria creativa actual presenta retos que no existían hace 26 años. Pochy Familia consideró necesario realizar ajustes para dar respuesta a las nuevas formas de creación, distribución y consumo de contenidos. Entre los principales retos mencionó las plataformas digitales, el streaming y la inteligencia artificial, tecnologías que han transformado la forma en que las obras llegan al público y generan ingresos. En este contexto, anunció la creación de una comisión que tratará de dirigirse al Congreso Nacional para plantear los cambios que requiere la legislación. Según la familia, la Ley 65-00 ha contribuido a sensibilizar a la ONDA, a los usuarios, a las autoridades, al poder judicial, a la Fiscalía, a los titulares de derechos y al propio poder judicial. Sin embargo, reconoció que aún quedan cuestiones por resolver. La copia privada sigue pendiente. Otro de los temas abordados fue la copia privada, un mecanismo previsto en la legislación para compensar económicamente a los autores, artistas e intérpretes por el uso privado de contenidos protegidos. Gonell explicó que dispositivos como los teléfonos móviles permiten almacenar música, películas, documentales y otros contenidos, por lo que el sistema pretende establecer una compensación para los titulares de los derechos. El director de la ONDA afirmó que la copia privada ya está contemplada en la legislación dominicana y señaló que no se requiere la aprobación del Ejecutivo para poner en marcha el mecanismo. El objetivo, explicó, es establecer una fórmula que permita realizar el recaudación y, posteriormente, distribuir la compensación correspondiente a quienes poseen los derechos. La piratería también se ha trasladado al entorno digital. Los avances tecnológicos también han cambiado la forma en que se producen las infracciones del derecho de autor. Gonell advirtió que la piratería ha dejado de centrarse exclusivamente en los formatos tradicionales y ahora representa un desafío creciente en el entorno digital. Recordó que la Ley 65-00 prevé sanciones para quienes violen los derechos de autor, incluidas penas de prisión y multas que pueden oscilar entre cinco y 200 salarios mínimos. Sin embargo, señaló que la inteligencia artificial es uno de los mayores retos a los que se enfrenta actualmente la protección de las obras. Afirmó que todavía no existe un marco jurídico internacional capaz de responder de manera integral a todos los escenarios derivados del desarrollo de esta tecnología, cuya evolución sigue generando nuevas aplicaciones y retos. Otro de los aspectos destacados por Gonell fue el acercamiento entre las sociedades de gestión colectiva y el sector empresarial dominicano. El funcionario señaló que se ha alcanzado un consenso con los sectores empresariales para fortalecer la relación con las entidades de gestión de derechos. No obstante, indicó que aún queda camino por recorrer en la región del Cibao. Como se ha señalado anteriormente, se está trabajando para establecer un acuerdo entre el sistema de gestión colectiva y los empresarios de esa zona en menos de un mes. Un nuevo panorama para los derechos de autor Veintiséis años después de la promulgación de la Ley 65-00, el sector reconoce una profunda transformación de la industria creativa dominicana. El fortalecimiento de las entidades de gestión colectiva, la creación de organizaciones especializadas, los mecanismos de derechos de autor y las prestaciones de protección social forman parte de los avances logrados durante la conmemoración. Pero, al mismo tiempo, la inteligencia artificial, el streaming, las plataformas digitales, la piratería en Internet y la copia privada plantean nuevas cuestiones sobre cómo proteger a quienes crean y garantizar que reciban una compensación justa por el uso de sus obras. El aniversario de la Ley 65-00 se convierte, por tanto, en un balance, pero también en el inicio de un debate sobre las reformas necesarias para que la legislación dominicana pueda dar respuesta a una industria creativa que ya no funciona como hace 26 años.
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