Con motivo del noventa aniversario de la fundación de la Comunidad, se realizó una investigación sobre los fragmentos que se conservan como parte de la memoria material del edificio de Madrid. El inicio del aniversario del conflicto se remonta al descubrimiento de proyectiles en el Campo del Moro. Yo lo entiendo. El estudio sobre los fragmentos que se han conservado dentro de la memoria física de la estructura de Madrid, durante su celebración del 90 aniversario. El inicio del aniversario del conflicto se remonta al descubrimiento de proyectiles en el Campo del Moro. Yo lo entiendo. El estudio sobre los fragmentos que se han conservado dentro de la memoria física de la estructura de Madrid, durante su celebración del 90 aniversario. En el aniversario del inicio del conflicto, se inició debido al hallazgo de proyectiles en Campo del Moro. Me disculpo.
Es probable que un objeto con un diámetro mínimo de 105 mm viajó a través de la Plaza de la Armería en el Palacio Real de Madrid, raspando el suelo y los arcos a ambos lados antes de chocar con una pared oriental. La explosión apenas dejó huella en el banco de granito situado en la entrada del palacio. «Todos los días, innumerables individuos atraviesan esta zona, sin embargo, permanece sin reparar», dice Álvaro Soler, jefe del departamento del Real Armería, mientras observa este tipo de daño solar a pocos metros de la entrada del monumento turístico. «El capitán del TEDAX, Salvador Serrano, que se especializa en desactivar artefactos explosivos para la Guardia Civil, afirma que cualquiera dentro de un radio de 100 metros habría sido asesinado o gravemente herido por la metralla». El edificio, situado en primera línea durante la Guerra Civil y que sufrió cientos de heridas infligidas por las tropas franquistas, ha pasado desapercibido durante muchos años. Uno de esos daños es la marca. Desde la balaustrada del palacio, observando el horizonte, uno puede recrear sin esfuerzo la posición de la línea del frente. «Esa es la colina de Garabitas, donde se encuentra la torre del bosque», explica Soler. «Es el lugar desde donde los soldados franquistas, a sólo cuatro kilómetros de distancia, destruyeron la ciudad». Durante esos años, el palacio sirvió como residencia del presidente de la República, Manuel Azaña. Sin embargo, el restaurador creía que no era un objetivo militar para una facción que afirmaba ser a la vez monárquica y católica.
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La explicación más plausible es que un proyectil de al menos 105 milímetros (quizás 155) de diámetro atravesara la Plaza de la Armería del Palacio Real de Madrid, rozando el suelo con la parte inferior y rozando los arcos a ambos lados, para estrellarse contra uno de los muros de la parte oriental. La silla de granito de medio metro que preside el palacio apenas quedó marcada por la explosión. «Por aquí pasan decenas de miles de personas cada día y nadie lo arregla», afirma Álvaro Soler, jefe del departamento de la Real Armería, mientras contempla ese sol sin trazar, que se ve a solo unos metros de la entrada de los turistas al monumento. «Todos aquellos que se hubieran encontrado en un radio de 100 metros podrían haber fallecido o sufrido heridas graves por la metralla», contextualiza el capitán. de los TEDAX (técnicos de la Guardia Civil de Salvador Serrano especializados en la desactivación de artefactos explosivos). Una de las cientos de heridas que sufrieron las tropas franquistas en el frente durante la Guerra Civil y que ha pasado desapercibida durante décadas es esta marca. Seguir leyendo
