La intención era «engañar» a los estadounidenses y, al final, parece que han conseguido llevarlo a su país.
Cuando se dio a conocer que el Mundial de 2026 se celebraría en Estados Unidos, México y Canadá, se asumió de inmediato que se trataría, en esencia, de un nuevo intento de la FIFA de impulsar el fútbol (en esos países), donde hay mucha gente con dinero y apasionada por el deporte. Se llevó a cabo un segundo intento tras aquel otro Mundial que tuvo lugar en suelo estadounidense en 1994. El objetivo era sabotear a los estadounidenses y, al final, parece que lo que ha ocurrido es que los estadounidenses han americanizado el fútbol con el consentimiento de Infantino y sus secuaces. Sigue leyendo.
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Cuando se anunció que el Mundial de 2026 se celebraría en Estados Unidos, México y Canadá, se dio por hecho de inmediato que se trataría, en esencia, de un nuevo intento de la FIFA de impulsar el fútbol (en esos países), donde hay mucha gente con dinero y apasionada por el deporte. Se llevó a cabo un segundo intento tras aquel otro Mundial que se celebró en suelo estadounidense en 1994. El objetivo era sabotear a los estadounidenses y, al final, parece que lo que ha ocurrido es que los estadounidenses han americanizado el fútbol con el consentimiento de Infantino y sus secuaces. Sigue leyendo
